Tabriz: la Barcelona iraní

agosto 2, 2011

Tabriz es la principal ciudad del noroeste de Irán, ronda el millón y medio de habitantes, y está situada cerca de las fronteras tanto turca como azerbaijana. Como curiosidad, decir que los habitantes de esta provincia iraní y también de la de Azerbaiyán occidental (cuya capital es Urmia) son de la misma etnia que los del país del mismo nombre, es decir, azeríes, y hablan el mismo idioma: el turco azerí. Incluso hay gente que se ofendería si les dices que son persas: ellos son azeríes, hay un cierto sentimiento nacionalista en esta zona. El sueño de esta parte de la población es anexionar Azerbaiján con las dos provincias iraníes, pero lo tienen un poco difícil viendo como las gastan los ayatolás. Por todo esto, me he tomado la libertad de llamar a esta ciudad la barcelona iraní.

Lo primero que hicimos al llegar a Tabriz fue rentar un teki de canteo y poner rumbo sin prisa pero sin pausa y por activa y por pasiva (lease esto último con la voz de Supergarcía, grande grande donde “les” haya) hacia Kandovan, que es un pueblecillo donde se vive en cuevas excavadas en la montaña. Suerte que fuimos en verano, porque está en plena cordillera, su altitud supera con creces los 2000 metros y creo que en invierno puedes morir. Se nota que el pueblo está acostumbrado a recibir turistas, porque los lugareños te las enseñan (me refiero a las casas, que nadie piense mal) pero con prepago, es decir, que solicitan una propina por ello. Algunas fotos del lugar:

Un curioso puentecillo entre dos viviendas.

Que bella panorámica desde lo alto del pueblo.

Más vistas de Kandovan.

Y otra más.

Tabriz no es una ciudad que llame la atención, de hecho es eminentemente industrial, pero tenía curiosidad por dejarme caer por esa zona de Irán y eso fue lo que me hizo aventurarme por esas inhóspitas tierras. Como cosas que ver: la mezquita azul, el museo nacional de Azerbaiján, el bazar o el parque el-Goli, uno de los más grandes de Irán, que tiene un lago con barcas tipo el retiro, parque de atracciones, un montón de restaurantes y donde los jóvenes (y jóvenas) del lugar acuden a realizar ese primitivo pero a la vez entrañable acto, me refiero al acto del cortejo, por supuesto. Vamos con les foutos:

La mezquita azul: OJO, no confundir con la de Estambul. Esta fue destruida por un terremoto y es relativamente nueva.

El ayuntamiento. Por cierto, si pregunto, ¿molesto? ¿Qué competencias tiene un alcalde en Irán? Me temo que debe mandar más o menos lo mismo que Rajoy en el PP, es decir, nada.

El compañero David ejercitándose recién llegados a Tabriz.

El río, en esa foto todavía en obras. El puente que se ve al fondo corresponde al bazar.

Me hubiera gustado ir al lago Orumiyeh, pero no se puede tener todo en esta vida.

 

Yazd: el oasis de la ruta de la seda

agosto 1, 2011

La entrada de hoy habla sobre Yazd. Para situarnos, está localizada entre Isfahan y Shiraz, algo más al este que ellas, y su tamaño es similar al de Vigo. Es la capital de la provincia iraní del mismo nombre.

Lo interesante, además de ser lugar de paso de la ruta de la seda, es que esta ciudad es diferente a cualquier otra en Irán. Está rodeada de desierto por todas las direcciones. Aunque no tiene monumentos famosos, merece la pena callejear por sus barrios laberínticos, donde prácticamente todas las casas son de adobe. Para combatir el calor fascista que hace en verano, muchas casas tienen unas torres de ventilación que ayudan a refrigerar. Se puede subir a algunas de ellas y ver desde allí una panorámica bastante interesante. También hay una zona a las afueras de ruinas zoroastrianas.

El hotel en el que nos quedamos es un kerbansarai de la ruta de la seda, un lugar donde las caravanas hacían noche antes de seguir su camino, y es uno de los más bonitos que he visto, además de ser mucho más barato que otros como el Ali Qhapou de Esfahan.

En Yazd, la gente apenas está acostumbrada a ver occidentales, a diferencia de lo que ocurre en otros sitios más turísticos. Es bastante habitual que los locales intenten entablar conversación, pregunten el punto de vista sobre el país, e incluso te inviten a su casa a comer. Lo que más sorprende de Irán es lo amable que es la gente, y a mi siempre me pareció una amabilidad sincera, que no tiene nada que ver con la de otros sitios como Tailandia, donde aparentemente son muy majetes ellos, pero lo que pretenden es metértela doblada.

Vamos con las fotos:

La habitación del hotel Moshir-Al-Mamalek.

Y este es el patio del hotel.

Caleyando perende nos encontramos con este espectáculo: unos militares lanzando peroratas se supone que contra el imperialismo yanki, y en el mismo recinto una competición de dardos donde las dianas eran la cara de Barack Obama y la bandera del estadio sionista (ellos no dicen Israel porque no conocen ese estado).

El interior de la mezquita más famosa de la ciudad, creo que se llama Ali Chakmak.

Panorámica desde una de las torres de ventilación.

Una vista de las casas de adobe.

Parte posterior del complejo Amir Chakmak.

Casa típica de Yazd.

Complejo Ali Chakmak.

Plazoleta en el centro de Yazd.

Vista desde las ruinas zoroastrianas (torre del silencio).

Más ruinas zoroastrianas.

Eso es todo. Más sobre ciudades iraníes en la siguiente entrada.

Shiraz: la ciudad del vino y las mujeres

julio 30, 2011

Toca hoy hablar sobre Shiraz, que antes de la revolución era conocida como la ciudad de las mujeres y el vino, por la belleza de sus mujeres y porque el vino se fabricaba allí en cantidades industriales. Hoy día no se sabe si las mujeres son bellas o no, porque van tapadas, y vino sólo se hace en la clandestinidad.

Decir que Shiraz es la quinta ciudad de Irán, superada por Teherán, Mashad, Esfahan, y Karaj (una de las ciudades dormitorio de Teherán), está situada hacia el sur, a unos 900 kilómetros de la capital, y es la principal ciudad de la provincia de Fars, una de las más grandes del país y que da nombre al idioma de Irán, el farsi.

El encanto de esta ciudad es que a unos 60 kilómetros está Persepolis, la cuna del imperio persa. Así que nada más llegar al aeropuerto alquilamos un taxi y tiramos para allá. Persépolis es una ciudad que fue la primera capital del imperio persa, y donde vivían sus emperadores: Darío, Jerjes, Artajerjes, etc. El problema es que, como casi todo en Irán, no está bien conservado, y te hace sentir lástima porque se ve el gran país que Irán fue y podría ser, y si no lo es se debe a la torpeza y cerrazón de sus gobernantes.

Prácticamente las columnas es lo único que queda del palacio.

Una vista aerea de Persépolis.

Una foto con el logotipo de la compañía estatal iraní de aviación comercial, vamos un rollo para soltar que ese es el logo que usa Iran Air.

Y una foto en la que aparezca yo, para al menos dar fe de que estuve por allí.

Después, el taxista insistió en llevarnos a ver las tumbas de Naqsh-e-Rostam, y la verdad es que merecen la pena. En esas excavaciones en la montaña es donde se supone que enterraban a los emperadores.

Aquí se me ve con mis compañeros de viaje: becarios de Damasco y Estambul.

Y otra foto más de Naqsh-e-Rostam.

En Shiraz también hay algunas cosas que ver, aunque ni de lejos tiene la espectacularidad de Esfahan. Quizá lo más famoso de la ciudad sea la ciudadela de Karim Khan, que estaba enfrente del hotel donde nos quedamos.

Esto sería la ciudadela por dentro.

Y otra vista más de la ciudadela.

Por lo demás, hay lo que suele haber en todas las ciudades persas, cada una con sus pecularidades, pero más o menos en todas viene a haber lo mismo.

Mezquitas.

Mausoleos.

Baños.

Y restaurantes horteras. Una cosa muy famosa también de la ciudad y a la que me faltó tiempo para ir es la tumba del poeta Hafez, que está a las afueras. Pero resumiendo, Shiraz bien vale una visita, aunque sea sólo por Persépolis.

Esfahan: la perla de Irán

julio 27, 2011

Toca relatar el viaje a Isfahan, o Esfahan en persa, tercera ciudad del país situada en su centro geográfico, a unos 400 kilómetros al sur de Teherán. Por qué fuimos a Isfahán? Pues porque nos surgió una oportunidad de ir a hacer rafting a la vecina provincia de Chaharmahal va Bakhtiari, y lo empalmamos con otros dos días en Esfahan, para hacer el viaje redondo. Así que tiramos pallá unos cuantos currelas de las embajadas de España, Finlandia y Holanda. Ahí se nos ve muy guapos posando antes de empezar a bajar el río Armand.

A Esfahan fuimos en tren, en un talgo de la Renfe que tendría 40 años por lo menos. Al menos es barato, porque nos costó más un taxi de nuestra casa a la estación de Teherán (que está a más de 20 kilómetros) que el billete de tren. Costó 6 verdes (unos cuatro dólares) y tiene compartimentos con litera pa roncar a gusto al altu la lleba. Además, consejo para los fartones, nun fai falta cenar antes porque dante un chelo kebab de baldre y una taza de te.

Esfahan es una de mis ciudades favoritas, y no solo de Irán, sino en general. No tiene nada que ver con Teherán. Es una ciudad muy paseable, con mucha vida en la calle, y donde parece que en cada esquina hay un monumento: un mausoleo, una mezquita, un palacio…

Desde luego, el centro de la ciudad es Meydun-e-emam, o lo que es lo mismo, la plaza Jomeini, que es patrimonio de la Unesco. Es una de las plazas más grandes del mundo, rivalizando con la roja de Moscú o la de Tian An Men en Pekin.

Ahí está una vista desde una de las teterías que hay alrededor de la plaza.

En el centro de la plaza hay una fuente y un montón de jardines para tirarse ahí a echar el pigaciu.

Otra cosa que hicimos fue entrevistarnos con un mulá, vamos, con un clérigo chiita. Yo tenía muchos prejuicios hacia esa religión y decidí darle una oportunidad, a ver si lo que me contaba ese hombrecillo me hacía cambiar de opinión, pero sigo sin conseguir que esa religión me seduzca, bueno, ni esa ni ninguna otra, me temo que seré toda la vida un rojo ateo perdido para la causa. Al menos nos dieron unos zumiglios y unos pastelillos, y servidor, aunque tenía una diarrea de caballo no pudo evitar zamparse el suyo y los que dejaron por ahí los collaceos. Ye lo que tien ser un fartón, o como dice mi sobrina, un zampabollos.

Y qué más hicimos? Acudir a un espectáculo típico de Irán, que es ir a un zur-khune (es decir, la casa de la fuerza). Es algo complicado de describir. Combina baile con exhibiciones de fuerza, es decir, que mientras bailan levantan unos pesos tremendos. También a veces realizan unos rituales como si estuvieran rezando. Hay una persona que toca con un tambor los ritmos que bailan los atletas. Dejo una foto.

En el centro-sur de Irán se puede comer mucho más barato que en Teherán, aunque no hay la variedad de la capital. La mayor parte de los restaurantes son de comida tradicional.

Otro monumento típico de Esfahan es el palacio Chehel Sotun, literalmente la traducción sería palacio de las 40 columnas. Se llama así porque las columnas reflejen en el estanque que hay enfrente del palacio, y pareciera haber 40. No sé si se aprecia en la foto.

También hay que mencionar el río que hay en Isfahan, por desgracia estaba seco cuando yo estuve, pero ahora ya tiene agua de nuevo. En los puentes hay teterías y locales de cachimba.

Esfahan también tienen barrio armenio. Los armenios fueron acogidos en Irán durante alguna de las muchas guerras que tuvieron turcos y armenios. Tienen un estatus especial: pueden seguir practicando su religión ortodoxa, y dentro de sus locales las mujeres pueden ir destapadas, se puede comer cerdo y beber alcohol. Lo de abajo sería la catedral armenia de Isfahan.

Lo último que visitamos fue un templo zoroastriano en una montaña a las afueras de la ciudad.

Sin duda, lo mejor eran las vistas desde allí.

Y esto es todo, pero aún queda material para seguir escribiendo. Volveré pronto.

Más vistas de Teherán

julio 27, 2011

Estamos que lo tiramos. Ahí van más fotos, y totalmente gratuitas, eso es de agradecer con la crisis que hay, que ni dios da duros a 4 pesetes.

Bueno, pues rompemos el hielo empezando por una foto del barrio en el que yo vivía: Jordan. Al lado de una torre negra que hay hacia el centro de la imagen, conocida como el Tehran Trade Center, se encuentra la oficina comercial.

Este es el bazar de Tajrish. No es que sea de los más grandes, pero está muy cerca de la oficina comercial, y algunas cosas se consiguen ahí mucho más barato que en las tiendas, por eso íbamos bastante.

Vista de una de las torres de la calle Vali-Asr desde el parque Mellat.

La entrada de la oficina comercial enllena de ñeve.

Esta imagen la tomó mi compañero Goyo cuando fue al palco VIP a ver uno de los derbys de Teherán que se pueden presenciar en la Azadegan League (si si, la primera división iraní se llama así) entre las escuadras del Esteqhlal y el Persepolis. Hacia el centro de la grada de enfrente se ven las fotos de Khomeini y Khamenei presidiendo el encuentro. Como diría el que hizo la foto: qué atrapaus tronco…

Esta es otra foto del norte de Teherán. Se ve la torre Millad (Borg-e-Millad), una de las torres de comunicaciones más altas del mundo.

Palacio Golestan, una de las antiguas residencias del sha Mohammed Reza Pahlevi. Está en el centro de Teherán, cerquita del Gran Bazar.

Otro palacio del sha, en este caso el de Niavaran. A este solían subir en verano porque está en la parte más al norte de Teherán, ya en las faldas de la cordillera.

Zona de Darband, es un camino que asciende por la montaña junto a un río, y a los lados hay restaurantes típicos, teterías, cachimbas…uno de los mejores sitios para huir por un rato del caos y la polución.

Un detalle del camino que sube por Darband, con el río abajo.

Detalle del atasco perpetuo de Teherán desde el interior de un Kia-Pride-Taxi.

Teherán-Norte visto desde Farahzad, otro de los barrios que hay al pie de la montaña, aunque este no está ni la mitad de concurrido que Darband.

Torres y ñublina de contaminación vistas desde el extremo norte de Teherán, en concreto desde la estación del telecabina que sube a la estación de esquí de Tochal.

En la próxima entrega: Esfahan!!!

El ocio en Teherán

julio 26, 2011

Por cierto, si pregunto, ¿molesto? ¿Qué se hace durante un año en Teherán aparte de trabajar? Teniendo en cuenta las prohibiciones de la república islámica, que no permite el alcohol, música occidental, películas “inadecuadas”, conciertos, discotecas, piscinas públicas donde se puedan juntar hombres y mujeres etc. ¿hay alguna posibilidad de ocio? Pues por todo lo anterior, de puertas para fuera está complicado. Sin embargo, Irán es un país donde nada es lo que parece, ni nada parece lo que es. Perfectamente se podría dar que sea víspera de miércoles, es decir, martes, y que eso no sea Bélgica, cosa que en otros sitios es imposible, como todo el mundo sabe. ¿Qué quiero decir con eso? Ahí van algunos ejemplos: la homosexualidad está prohibida, pero yo vi más gayers en Irán que en ningún otro sitio, además el gobierno subvenciona operaciones para poner un mangu allí donde hay un furacu, se consigue alcohol en el mercado negro, tienes todas las películas y música que quieras en el top manta…

La vida social se hace dentro de las casas, donde mientras no te cantees (creo que en Alcorcón se dice así) puedes hacer más o menos lo que quieras. ¿Eso quiere decir que las fiestas (o living rooms como dicen en Madrid) son legales? Yo no he dicho eso. ¿Y la policía interviene? Mire usted, hay algunos que sí, y  otros que no. Ya sé que cuesta entenderlo, pero yo no he dicho que fuese facil. Es como esa metáfora del palo y la zanahoria. ¿Que aumenta el descontento social? Pues abrimos la mano con las fiestas. ¿Que la cosa se desmadra? Pués allá que se va la policía, entra en una fiesta cual elefante en cacharrería, detiene hasta al portero del edificio, reparte latigazos a diestro y siniestro, y con eso consiguen que al menos durante un tiempo nadie se atreva a organizar “saraos”.

¿Qué otras alternativas hay? Pues se puede ir a la piscina, pero las públicas segregan por sexos. Aún así muchos edificios del norte tienen piscina privada, por ejemplo en el que yo vivía. ¿Cuál yera el problema? Que no puedes ir cuando te salga de la gaita, porque en algunas hay horas para hombres y horas para mujeres, en otras hay horas para locales y horas para extranjeros, todo depende de la comunidad de vecinos, pero hay que estudiar ingeniería para saber cuando puedes ir. Por suerte siempre tendrás algún amigote con piscina privada, para ir cuando quieras.

Nosotros teníamos piscina y jacuzzi, y lo que haga falta, y para dar fé de ello ahí está el señor Goyo.

¿Salir a cenar fuera? Bueno, pues es un plan, efectivamente. Si vas a un restaurante iraní comes muy barato pero el menú es un poco limitado: arroz con pitu, arroz con cordeiro, arroz con carne picada, arroz con chuletillas… además si comes demasiada comida iraní corres el riesgo de pasar gran cantidad del tiempo sentado en el trono. Y le empiezas a coger el gustillo a meterte el grifillo de limpiar el orto, y una cosa lleva a la otra, y no se sabe como va a acabar esto.

Aquí estamos zampando un kebab que no lo salta un gitano.

Los restaurantes de comida occidental están bien, pero tampoco son baratos, por menos de 25 euros por barba te quedas a puntito de no comerte nada, además de alcohol ni hablamos y las mujeres no pueden quitarse el pañuelo de la cabeza. Aún así nosotros íbamos una vez a la semana más o menos.

Y la pinta que puede tener un restaurante en Teherán es más o menos así.

Para hacer deporte, lo mejor es apuntarse a un gimnasio. En general son caros, pero tienen casi todos máquinas modernas, sauna, jacuzzi, cafetería. Se puede salir a correr por la calle, pero en pantalón largo, y tragas tanta porquería que en dos días se te quedan los pulmones más oscuros que los pensamientos de agunos que yo me sé. Ojito, el gimnasio tiene horario de mujeres y otro para hombres, pero ahí, al no mezclarte con el sexo contrario puedes llevar pantalón corto.

Y si no, siempre queda ir al parque Mellat a hacer ejercicio en las máquinas…

Las fiestas son lo que realmente mueve el ocio teheraní. Cuando sabías que había alguna pitanza la semana pasaba mucho mejor. ¿Qué algunas veces estabas cansado, no te apetecía tragarte una hora o más de taxi y preferías quedar durmiendo? Pues ibas igual. Juanito, estamos como “pa elegir”, para una vez que hay un plan…Las fiestas en casa puede que acaben cansando, pero para un año o así son la virgen. Hay casas que están preparadas para ello. Yo estuve en una que tenía una sala en la planta baja con un equipo de sonido que no tenía nada que envidiar al Harry Klein de Munich, y un juego de luces tremendo también. ¿Qué yera lo meyor de las fiestas? Voy decítelo, que ta to pagao. El dueño de la casa paga la comida, la bebida, los camareros, el DJ…aunque los invitados es tradición que lleven algún obsequio. Las mujeres tienden a llevar flores y los hombres botellas. ¿Y por qué no invitar solo paisanos entonces? Por que si no lo hay muyeres nun va ni el tato. ¿A qué no se diferencia tanto Irán de España en ese sentido?.

Las fiestas tienden a desmadrarse bastante, pero más los iraníes que los extranjeros. Rara es la fiesta en la que algún iraní no empieza a hacer el barco y acaba volcando el tanque, pero eso debe ser porque necesitan beber para evadirse de la situación política que tienen, es comprensible.

Ahí dejo una foto de una pitanza.

Hasta la próxima ocasión!!!

Dizin: estación de esquí

julio 25, 2011

Tengo un mono tremendo de esquiar. Para aliviarlo, toca hablar un poco del último lugar donde disfruté del deporte de la nieve: la estación iraní de Dizin.

Está muy cerquita de Teherán. El recorrido más corto es salir de Teherán hacia el este y llegar, atravesando un desfiladero precioso, hasta la estación de esquí de Shemshak. De ahí se continuaría ascendiendo hasta alcanzar la cota de 3600 metros, que es la que tiene el parking de Jadeh Bala, situado en la parte alta de Dizin. Por esta ruta se tarda 1:30 horas en hacer los 60 kilómetros que hay. Problema: la carretera se cierra bastante en invierno por los argayos, además es estrecha y con mál firme.

La otra opción es ir por la autopista Tehran-Tabriz-Orumiyeh hasta Karaj, y tomar la carretera hacia Chalus, después hay un ramal hacia la parte baja de Dizin, que está como a 2500 metros de altitud. Por aquí se tarda más porque la distancia es de más del doble de kilómetros, pero se pasa por un pantano al poco de salir de Karaj que está bastante bien. Yo por esta carretera solo fui una vez, y porque la otra estaba cerrada.

La estación está chulísima, las pistas son largas y no demasiado difíciles, no suele haber mucha gente y la nieve es polvo seca, de muy buena calidad. Esquiar por fuera de pistas es un lujo en Dizin, los hay para todos los gustos. Yo no es que sea un esquiador muy experto pero me atreví a bajar por algunos y lo pasé como un enano. Eso sí, las pistas están sin balizar, así que ojito los dias de niebla o poca visibilidad por ventisca. Además los remontes son muy antiguos y lentos, no todo iba a ser bueno!!!

Para comer a pie de pistas, hay varios restaurantes. Hay uno que es un poco más pijo y por tanto cuesta más, pero los demás son “de batalla”, por dos eurillos te comes tu hamburguesa con patatas, tu perrito o tu yuye kebab (arroz con pitu) o chelo kebab (arroz con cordero) y te pones como un deficiente.

Para quedarse a pasar la noche allí arriba está el hotel Dizin (si si, se llama así, a que es original el nombre?). Yo no conozco las habitaciones, pero sí he oído que no están muy bien cuidadas porque no las arreglan desde antes de la revolución. El precio no está mál del todo. Lo que si conozco es el restaurante. Tampoco hay que pedir milagros ni esperar probar las especialidades persas de las mil y una noches: alguna de las distintas variedades de kebab, o una hamburguesa y más a gusto que un arbusto. Lo que si noté es que en uno de los comedores la salida de humos como que no ventila muy bien. Lo digo en serio, al final de la comida tienes dificultades para ver a la persona que está en el otro extremo de la mesa. Por cierto, ¿si pregunto, molesto? ¿El mismo ingeniero que ideó la salida de humos del hotel inventó también la del Paykan? Si algún día me entero prometo publicarlo en este blog.

Cuando yo hice noche en Dizin opté por unas cabañas que gestiona el hotel, están también a pie de pistas, salen más o menos por el mismo precio (siempre que sean para un grupo de 4-6 personas) y estas si que están muy bien cuidadas. Pondré una foto más abajo.

Esquiar, si bien no es barato, lo es más que en España. El material, si es decente, viene a salir por unos 20 dólares y el forfait por 15-18, dependiendo de si tienes el abono o no. Alquilar un taxi para subir, que espere allí todo el día y bajar tampoco es desorbitado, habría que llamar a alguna de las agencias de Teherán y negociar el precio.

Lo bueno de esquiar en Irán es que a parte del deporte en sí, es una manera de socializar. Las restricciones se relajan mucho, las chicas no llevan pañuelo, lo cambian por gorros modernos del copón, se ve material de esquí carísimo, gafas ray ban último modelo, etc. Además, mucha gente no va ni a esquiar, se pasan el día tomando chismes en la cafetería a ver si hay manera de “meter cuello”, como diría un amigo mío. Incluso en las cabinas hay tortas para subirse con las mozas más lozanas del lugar, a ver si en los diez minutos que dura el trayecto hay suerte y te tocan los cupones.

Bueno, creo que se me está yendo de las manos esto, así que vamos a por fotos.

Estos somos el amigo Rubén y yo en la cabaña de Dizin, tomando un vinito antes de cenar.

Vista desde Dizin

Pistas de Dizin.

El desfiladero del que hablaba antes.

Otra panorámica más.

Estación de Shemshak, desde la carretera que baja de Dizin

Buff, vaya mono de ir a esquiar. A ver si nieva pronto.

 

Teherán

julio 25, 2011

Lo prometido es deuda, así que toca hablar de esa ciudad en la que residí un año, es decir, Teherán (o Tehran en persa). Aunque tenga algunos palacios de la época del sha, museos como el de las joyas, alguna mezquita y mausoleos, como el del Emam Khomeini (léase Jomeiní), no estamos ante una ciudad que destaque por su arquitectura ni por su belleza, y por distintos factores pasear por sus calles tampoco es excesivamente agradable.

Estamos ante una megalópolis de 640 kilómetros cuadrados que pasa por ser la más grande de oriente medio, y la decimonovena en el mundo. En cuanto al número de habitantes, los últimos censos hablan de unos 8,5 millones de habitantes, pero eso sólo en el la ciudad propiamente dicha. Si contamos el área metropolitana es probable que se superen los quince millones de habitantes, y si a eso añadimos poblaciones que están en un radio de menos de cincuenta quilómetros, como Karaj (léase Karach), podríamos hablar de cerca de 20 probablemente.

La ciudad tiene dos zonas claramente diferenciadas. El centro-sur es una parte económicamente más deprimida, donde viven las clases más bajas. Es una zona más llana, más contaminada también y que destaca por viviendas de poca altura y porque las calles están mejor trazadas. El norte se asienta irregularmente sobre las faldas de la impresionante cordillera Elborz, cuyo pico más alto, el Damavand, tiene 5768 metros de altitud. Aquí vive la gente pudiente, las casas son mucho más grandes, las calles normalmente están en cuesta y caóticamente trazadas, por eso es fácil perderse si no se conoce bien, y es bastante frecuente ver rascacielos, aunque tampoco es anormal ver una torre de 40 plantas, y a su lado un chalet (eso pasa en el barrio Jordan por ejemplo, donde está la oficina comercial). Normalmente, cuanto más arriba se esté más caro cuestan las viviendas, porque hay menos polución.

Otra particularidad que llama la atención es la diferencia de altitud entre el norte y el sur (incluso los climas son diferentes). El sur está a unos mil metros de altitud, la zona de la oficina comercial a unos 1500, y la parte más al norte a 1800 aproximadamente. Por lo tanto, alguien que se desplace desde el mausoleo de Khomeini (borde sur de la ciudad) hasta la parte de arriba de la calle Velenjak (límite por el norte) estará salvando un desnivel similar al de Alpe D´Huez u otros puertos míticos del Tour de Francia.

Lo que más me llamó a mi la atención al llegar a Teherán es la contaminación, que es descomunal, yo nunca había visto nada parecido. Como anécdota, decir que el primer día que yo llegué, al salir del aeropuerto, el fuerte olor a gasolina me revolvió muchísimo el estómago. Aún dentro del hotel donde nos quedamos la primera noche lo segíua percibiendo, metí la cabeza debajo de las sábanas y ni por esas se marchaba el tafu a gasofa. Al final, la solución de urgencia fue tapar los agujeros de la nariz con papel higiénico y respirar por la boca para poder dormir. Los primeros días tenía el estómago tan revuelto que no tenía ni ganas de comer. Por desgracia, el cuerpo se acaba acostumbrando, pero no sé si estar tanto tiempo expuesto a todo ese detritus me habrá quitado algunos años de vida, el tiempo lo dirá. Para los que no lo sepan, Teherán es la segunda capital más contaminada del mundo, sólo la supera México D.F. Es habitual ver la capital iraní cubierta por una densa borrina o ñublina de contaminación. Algunos factores para ello podrían ser:

- La polución queda atrapada por los montes Elborz, ya que los vientos predominantes tienden a empujarla hacia allí, y por eso no puede salir hacia el Mar Caspio, que está a poco más de 200 kilómetros en línea recta.

- Ahora no sé como está este aspecto, pero antes el transporte público estaba fatal. Los autobuses apenas pueden usarse porque los recorridos que hacen no se suelen ajustar a lo que se necesita, y el metro no llega al norte, ahora quizá sí lo haga, porque lo estaban ampliando. La única opción para desplazarse son los taxis, dado que además la gasolina estaba subvencionada y era baratísima. Además, la inmensa red de autopistas que tiene Teherán, con varias “freeways” como las llaman por allí atravesando la ciudad de norte a sur y este a oeste parece que invitan a moverse en coche. Asimismo, el parque movil es muy antiguo, quitando el norte, donde se puede ver algún todoterreno de marcas occidentales. La mayor parte de los coches usan gasolina con plomo y tienen más de diez años de antigüedad. Destaca el Paykan, un modelo que se vendió como churros hasta principios de los dos mil, y que no sé que problema tiene en la combustión, pero sus escapes huelen que apestan, además de eso tienen el problema de que parte del escape se les va hacia los conductos de ventilación, vamos que yo hacía los trayectos en ese coche con la cabeza metida en una bolsa para no condecorar la tapicería. Otros coches que se ven mucho son el Kía Pride, el Saipa Saba (ye el mismu motor que el Pride y casi que el mismo acabado, pero llamenlu diferente, mira que son raros…), el Iran Khodro Samand (este tira bastante bien, pero el del taxista que me solía llevar a mi al aeropuerto andaba algo gripau y calábase en medio de la autopista) o el Peugeot 405 iranizado, allí llámenlu Peugeot Pars. Muchos de estos coches tienen modelos híbridos, que van con gasolina y CNG, usease, gas natural, pero cuando queman gas natural tiran poquísimo, y cuando la carretera pica para arriba hacen la goma cual Paquito Mancebo en el Galibier. Los Paykan son de tracción trasera. Si a alguno le gusta el deporte de riesgo, que vaya a Teherán durante una nevada (en invierno son bastante frecuentes) y que pare un taxi Paykan, sabrá lo que se siente al hacer patinaje sobre hielo.

Los atascos son descomunales. Yo a veces bajaba del trabajo caminando a casa, y durante el tiempo que transitaba por Jordan los coches no avanzaban ni diez metros. Para desplazarse del barrio normalmente hay que tener un plan que realmente motive, porque si es hora punta uno se arriesga a estar más de una hora en el taxi. Ir andando es imposible, yo lo intenté alguna vez pero desistí, las distancias son enormes. Y ya si nieva mejor ni hablamos, la mejor receta en esos casos es quedar en casa, o uno se arriesga a hacer noche en el asiento trasero del taxi. ¿Y cómo conducen? Buff, eso da para otro post, tiene su miga ese escabroso tema.

Bueno, para ser el primer post de esta nueva era ha quedado un ladrillo tremendo, habrá que poner alguna foto para rebajarlo:

Esta es una foto de la cordillera Elborz desde la plaza de Tajrish (se pronuncia Tachrish más o menos).

Atardecer en la plaza anteriormente mencionada, con las torres de Teherán norte de fondo.

Edificio llamativo de Teherán

Cine Azadi (azadi en persa quiere decir libertad).

Vista de Teherán desde un teleférico que hay en la zona norte (Darband).

Estanque del parque Mellat, muy cerca de donde yo vivía. Uno de los pulmones de Teherán.

Estos murales en los edificios son típicos después de la revolución. Es típico ver pintadas contra USA, los caretos de los mártires de la guerra contra Irak, o reproducciones de Khomeini o el actual lider supremo, Ali Khamenei.

Calle nevada en el barrio de Jordan. La ciudad se colapsa pero el paisaje es bonito.

Los lujosos edificios del barrio de Jordan. ¿Parece Teherán? Yo diría que no, pero doy fé de que lo es, de hecho ahí vivía mi compañero David.

Calle Vali-asr, mide 22 kilómetros. Desde luego, en Teherán son bastante largas (las calles).

Terraza del parque Hesabi. Aquí era donde tomábamos el legendario brunch de los viernes. Tiene réplicas en miniatura de los principales monumentos del país. Apréciese en primer término la réplica de Borg-e-Azadi, usease, la torre de la libertad.

Zona centro de Teherán. Esta foto está hecha enfrente del palacio Golestan. Muy cerca está una de las entradas del Gran Bazar, que es tán enorme que te puedes perder ahí dentro.

Para ser el primer post está bien, aún me quedan más fotos chulas de la capi, pero quedarán para la siguiente ocasión.

Una deuda pendiente

julio 25, 2011

Estaba yo ayer aburrido en casa cuando, ni corto ni perezoso, me dió por ponerme a leer entradas antiguas del blog. Se supone que el blog iba a estar destinado a enseñar al mundo mi visión sobre Irán, pero de eso hay más bien poco. No he contado nada de la ciudad ni del país. Como más vale tarde que nunca, hay que resarcirse cuanto antes. Así al menos me quedo a gusto y con la conciencia tranquila.

Por tanto, a partir de esta tarde voy a empezar a escribir una serie de entradas sobre Teherán y sobre las distintas ciudades que visité en el país, y a ilustrarlo todo con fotos. Se lo debo a Teherán, y a todos los iraníes que conocí por allí y que tan bien me trataron.

Los números de 2010

enero 3, 2011

Los duendes de estadísticas de WordPress.com han analizado el desempeño de este blog en 2010 y te presentan un resumen de alto nivel de la salud de tu blog:

Healthy blog!

El Blog-Health-o-Meter™ indica: ¡Este blog lo está haciendo genial!.

Números crujientes

Imagen destacada

Un Boeing 747-400 transporta hasta 416 pasajeros. Este blog fue visto cerca de 2,600 veces en 2010. Eso son alrededor de 6 Boeings 747-400.

En 2010, publicaste 2 entradas nueva, haciendo crecer el arquivo para 33 entradas.

The busiest day of the year was 11 de agosto with 59 views. The most popular post that day was La casa por dentro (al fin).

¿De dónde vienen?

Los sitios de referencia más populares en 2010 fueran ifreestores.com, mail.live.com, blogsicex.com, search.conduit.com y tomaterodubaiti.blogspot.com.

Algunos visitantes buscan tu blog, sobre todo por ver casas por dentro, casas por dentro, la allandesa, casa por dentro y convite especial.

Lugares de interés en 2010

Estas son las entradas y páginas con más visitas en 2010.

1

La casa por dentro (al fin) noviembre, 2008
2 comentários

2

Virus convite especial diciembre, 2009
1 comentario

3

Fartura bestial en La Allandesa diciembre, 2009
2 comentários

4

Reforma del blog octubre, 2008
6 comentários

5

Fachadolid, tierra de facistas diciembre, 2009


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