El viernes se celebró en el estadio Azadi el mejor partido de la liga iraní, el derbi de Teherán: Persépolis contra Esteghlal. Como aquí todavía hay clases sociales, Goyo se fue a verlo al estadio al palco VIP y yo me tuve que conformar con una pantalla gigante en casa de unos amigos.
El nivel del futbol aquí es lamentable porque estos tipos no tienen técnica. Controlan el balón fatal por lo que les es imposible desbordar. Además no son capaces de ver ni un pase así que la única forma de marcar gol es a balón parado o de tiro lejano (cuando llegan a tres cuartos de campo se les nublan las ideas y tiran a puerta, alguna vez suena la flauta y entra). Un dato es que la primera ocasión fue en el minuto 40 con un tiro que paró el portero sin problemas.
Hay un jugador que estaba muy por encima de los demás: el único capaz de desbordar y dar buenos pases. El problema es que se veía tan sobrado que se ponía a hacer regates estúpidos, como ruletas en el medio campo. Se trata del número 8 del Persépolis: Alí Karimi. Es internacional por Irán, fue dos veces mejor jugador de Asía y llegó a jugar en el Bayern de Munich aunque no cuajó. Fíchalo Preciado, este es mejor que Kike Mateo y que Carmelo de aquí a Manganeses de la Lampreana ida y vuelta!!!
El partido acabó 1-1. Se adelantó el Esteghlal en una buena contra que finalizó con un disparo desde unos 25 metros que entró tras tocar en el poste. Un auténtico chicharrazo.
Empató el Perssépolis por un regalo de la defensa rival en el minuto 92. Cuelgan un balón al área y cuando el delantero iba a rematar el defensa despeja de puños. Penalty clarísimo. Además lo tiraron muy bien, con paradinha incluida.
El siguiente objetivo es ir a ver en directo un partido de baloncesto