Shiraz: la ciudad del vino y las mujeres

Toca hoy hablar sobre Shiraz, que antes de la revolución era conocida como la ciudad de las mujeres y el vino, por la belleza de sus mujeres y porque el vino se fabricaba allí en cantidades industriales. Hoy día no se sabe si las mujeres son bellas o no, porque van tapadas, y vino sólo se hace en la clandestinidad.

Decir que Shiraz es la quinta ciudad de Irán, superada por Teherán, Mashad, Esfahan, y Karaj (una de las ciudades dormitorio de Teherán), está situada hacia el sur, a unos 900 kilómetros de la capital, y es la principal ciudad de la provincia de Fars, una de las más grandes del país y que da nombre al idioma de Irán, el farsi.

El encanto de esta ciudad es que a unos 60 kilómetros está Persepolis, la cuna del imperio persa. Así que nada más llegar al aeropuerto alquilamos un taxi y tiramos para allá. Persépolis es una ciudad que fue la primera capital del imperio persa, y donde vivían sus emperadores: Darío, Jerjes, Artajerjes, etc. El problema es que, como casi todo en Irán, no está bien conservado, y te hace sentir lástima porque se ve el gran país que Irán fue y podría ser, y si no lo es se debe a la torpeza y cerrazón de sus gobernantes.

Prácticamente las columnas es lo único que queda del palacio.

Una vista aerea de Persépolis.

Una foto con el logotipo de la compañía estatal iraní de aviación comercial, vamos un rollo para soltar que ese es el logo que usa Iran Air.

Y una foto en la que aparezca yo, para al menos dar fe de que estuve por allí.

Después, el taxista insistió en llevarnos a ver las tumbas de Naqsh-e-Rostam, y la verdad es que merecen la pena. En esas excavaciones en la montaña es donde se supone que enterraban a los emperadores.

Aquí se me ve con mis compañeros de viaje: becarios de Damasco y Estambul.

Y otra foto más de Naqsh-e-Rostam.

En Shiraz también hay algunas cosas que ver, aunque ni de lejos tiene la espectacularidad de Esfahan. Quizá lo más famoso de la ciudad sea la ciudadela de Karim Khan, que estaba enfrente del hotel donde nos quedamos.

Esto sería la ciudadela por dentro.

Y otra vista más de la ciudadela.

Por lo demás, hay lo que suele haber en todas las ciudades persas, cada una con sus pecularidades, pero más o menos en todas viene a haber lo mismo.

Mezquitas.

Mausoleos.

Baños.

Y restaurantes horteras. Una cosa muy famosa también de la ciudad y a la que me faltó tiempo para ir es la tumba del poeta Hafez, que está a las afueras. Pero resumiendo, Shiraz bien vale una visita, aunque sea sólo por Persépolis.

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